POSTEO 10: EL DESTRUCTOR DE LABERINTOS
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| Extraído de: http://www.valvesoftware.com/ |
Año 2003, en una pequeña habitación de una casa de Schönau im Schwarzwald, en Alemania, se repite el sonido de un teclado de computadora que recibe los golpes de los jóvenes dedos de un adolescente. La habitación a oscuras para que el contraste de luces se ambiente de manera más cómoda. Un virus ha entrado en su sistema. La lucha entre el humano y los códigos binarios que se ejecutan en el ordenador parece durar poco tiempo, en comparación con los sucesos que se desencadenaron a partir de ese hecho.
Axel Gembe es el joven que, luego del ataque informático, comenzó a dar sus primero pasos como hacker. La pelea contra el malware la había ganado, pero en vez de deshacerse del virus, decidió estudiarlo. Lo utilizó como guía; como cuerpo de estudio. Desdibujó el camino de su realizador para conocer los secretos y cuando al fin dio con el núcleo de datos, supo que él podía utilizar esos conocimientos para su beneficio.
En un comienzo, programar virus resultó una tarea difícil, agobiante. Una vez que logró crear su ejército de virus informáticos, les otorgó la misión de conseguir videojuegos. Cada operación le permitía hacerse con el código de uno nuevo que en el mercado podía costarle un par de billetes. Pero no era el dinero lo que más importaba, lo que le gustaba de esa actividad ilegal era que podía conseguir lo quisiera, además del reto metal que se presentaba cada vez que tenía un nuevo objetivo en mente.
El joven pasaba mucho tiempo en su computadora y los videojuegos. Era parte de una comunidad virtual donde podía expresarse a gusto propio, y donde había aprendido a tratar con gente de ese entorno. Su inteligencia le permitía hacerse con herramientas nuevas a medida que la cantidad de horas en su mundo intangible aumentaban. Su vida se dividía entre la escuela, apenas tenía 15 años en ese entonces, y el aprendizaje sobre la seguridad informática.
Por otro lado; un año antes, la empresa de videojuegos Valve había anunciado la secuela de su producto más conocido: Half-Life. Producto que ya había ganado mucho dinero a principios del 2000 y por pedido de fanáticos había comenzado a elaborarse una segunda parte. Pero el lanzamiento estaba tardando más de lo esperado y muchos jugadores llenaban de quejas los foros, calentando el frío espacio de internet. Sin saberlo, Axel formaba parte de ese movimiento de impaciencia colectiva que lo llevaría en un punto definitivo, a cometer una estupidez. Algo que más adelante Gembe asumiría, hundido entre la vergüenza y el arrepentimiento.
El hacker declaró mucho tiempo después de los hechos: “No esperaba llegar a ninguna parte, pero la primera entrada fue fácil. De hecho, ocurrió por accidente”. No pudo aguantar las ansías de conocer, tenía las herramientas al alcance y dudó antes de utilizarlas, pero sabía bien a donde conducía una formula como esa. El 19 de Septiembre de 2003 Axel Gembe había encontrado una brecha, un espacio por donde colarse en la red de una de las compañías más grandes y multimillonarias de Estados Unidos. Junto a su ejército de comandos virtuales, estaba listo para enfrentar lo prohibido. En pocos minutos estuvo dentro de los servidores y una vez ahí comenzó su búsqueda de información sobre el juego prometido.
Parecía que todo se había dado a favor de su ingreso. Durante ese período la gente de Valve había desactivado el Firewall de los servidores que en ese momento Gembe estaba usando para sustraer información. Lo que lo transformaba en ese momento en un infiltrado tan indetectable como peligroso. Era el momento de liberar a sus criaturas lógicas, pero como sabía que estaba llegando demasiado lejos trato de conservar lo más que pudo su instinto. No planeaba hacer daño, solamente buscar novedades respecto al juego, para volver al foro y poder declararse un informante misterioso, algo que en internet es parte de un juego, donde gana el que más cautiva con su contenido.
Utilizó su tropa de virus para buscar contraseñas, por alguna razón y tal vez sea por reprimir sus primeros instintos, sentía incontrolables ansías por llevar su acceso al máximo. Consiguió después de un par de minutos, el acceso al almacén de contraseñas. Esta información en un mercado ilegal ya valdría los primeros millones, pero quedaba aún más. Absorbió los datos con un pequeño recurso llamado ETH (Eidgenössische Technische Hochschule) y siguió su camino en busca de novedades sobre Half Life 2.
La primera preocupación que nace en una persona que se cuela en algún sistema privado de manera ilegal, es la de borrar huellas. Tratar de desaparecer todo rastro que revele quién estuvo ahí y haciendo qué. Axel había dejado de lado esa preocupación y se encontraba navegando por la red sin ningún resguardo, abriendo ventanas, carpetas, espiando, hurgando a una velocidad increíble. Tal vez maravillado por la hazaña o su ciego andar hacía el objetivo propuesto. En ese momento era todo lo que necesitaba, el daño ya era considerable y mucho más, sus descuidos.
El siguiente paso fue dar con el tesoro, cientos de carpetas llenas de diseños, notas y esquemas de lo que sería en algún tiempo un videojuego, pero que hasta entonces, nadie en el mundo había tenido frente, más que los desarrolladores. Una vez satisfecha su curiosidad y su autoestima, era hora de volver tras sus pasos y esperar que nadie dé cuenta de los rastros. Porque algo así haría saltar las alarmas, no sólo de la empresa, sino también de la policía.
Pasaron semanas de incertidumbre, no sabía si alguien de la compañía había percatado su visita por los servidores. Esperaba en su cuarto, en su casa, algún indicio que le haga entender la gravedad de sus actos y reprocharse a sí mismo por cometer semejante irresponsabilidad. La televisión y la radio por ese entonces sólo se ocupaban de asuntos económicos o políticos. Nadie tenía tiempo de pensar en lo que hacía un adolescente en su tiempo libre. La presencia de la informática en el mundo aún estaba en vías de crecimiento, era por eso que las alarmas se mantenían en silencio. Esa señal para abandonar sus prácticas nunca apareció, a medida que pasaban las semanas la duda dio paso a la curiosidad de nuevo y así fue que volvió a recorrer el pasillo sin guardia. Su primer ingreso a la red había sido fácil, su segunda vez traería consecuencias serías.
En este caso, Gembe estuvo paseándose como quien es dueño del lugar. Tenía acceso a cada rincón de Valve y lo aprovechaba al máximo. Sentado a miles de kilómetros, en su pequeña casa, tenía el control de toda una megaempresa norteamericana. Un sueño tan peligroso que era imposible no cometer alguna locura. En ese paseo nocturno por el laberinto, encontró por fin algo más que una novedad, tenía a disposición el código fuente del videojuego que había estado esperando. Si había que cometer algún error por el cual pagar caro, sin dudas era éste.
Esto declaró durante el juicio:
“El juego no funcionaba en mi ordenador. Hice algunos cambios para ejecutarlo de forma muy básica sin shaders ni nada, pero no era divertido. Además, solo tenía la parte principal del desarrollo del juego. Tenían tantas ramas de desarrollo que no podía probarlas todas”.
Tenía ya un adelanto de la secuela de Half-Life en su computadora. Esa era su ganancia por todo el esfuerzo y la inteligencia empleada para entrar a semejante fortaleza. Claramente, al ser un modelo de prueba no estaba completo y tenía muchas fallas, que hacían imposible que sea un disfrute jugarlo.
Por un lado entonces, tenía un videojuego que no funcionaba bien. Mientras que por el otro, había sido el primer “conserje” virtual en obtener un acceso ilimitado en Valve. La dualidad de las recompensas hacían que Axel no pueda evaluar bien cuál era el valor que debía darles. Sus pensamientos iban desde la alegría de obtener tan preciados tesoros y el arrepentimiento porque lo que había hecho era un robo, sabía que no podía compartir ese secreto con nadie, pero de todas maneras, un nuevo error iba a cometer.
A través de internet todo lo mínimo se vuelve masivo y viceversa, esa era la lección que aprendería meses después de su golpe informático. Para fines de Septiembre la participación en foros y otros nichos gamers de Gembe era algo natural y en incremento, luego de haberse hecho con el prototipo Half-Life. Uno de esos momentos de debilidad y verborragia lo llevo a compartir su botín con un conocido de la red. La palabra “conocido” era un término mal usado, ya que él no sabía absolutamente nada sobre este usuario, simplemente frecuentaban sitios y foros en común, simplemente un nickname y una foto de perfil que podía esconder a cualquier persona detrás.
“La persona con la que compartí el código me aseguró que solo se lo quedaría para él “. “Y no puedes parar internet.”
Este usuario anónimo decidió esparcir el juego abiertamente. Pronto computadoras de todas partes del mundo tenían la posibilidad de descargarse el diseño Beta de manera ilegal. Ya no había secreto, la espera había terminado de la peor manera, ya que un juego no terminado, es un juego defectuoso. Todo lo que ocultaba el mercado estaba resuelto en un par de links.
Mientras el juego recorría la red mundial, dentro de la compañía habían comenzado a detectar y a rastrear las huellas dejadas por Gembe. Su gerente, Gabe Newell fue el primero en dar cuenta de los hechos y quién dio la orden de comenzar a buscar la filtración. Para eso se instalaron en las terminales de toda la empresa un programa que registraba cada tecla que era presionada por las personas autorizadas y por aquellas que no lo estaban.
¿Quién había podido infiltrarse en el sistema? ¿Cuánto esfuerzo se necesitaba para hacerlo? Newell se vio decepcionado al ir encontrando respuestas, no se necesitaban demasiadas herramientas ni tener vastos conocimientos en informática. Era cuestión de perseverancia y la curiosidad necesaria que lleve a intentarlo.
El 2 de Octubre en todos los foros temáticos el representante de Valve pide ayuda a la comunidad para encontrar al culpable. Incluso habían asignado una dirección de mail especial, helpvalve@valvesoftware.com para que los usuarios puedan comunicarse y brindar información sobre el robo.
Al mismo tiempo, se recurrió al FBI para encontrar al culpable, quienes emprendieron una búsqueda de manera global. Recopilando información de usuarios, brechas de seguridad en la empresa, hasta se investigó a los mismos empleados. Nada pareció llevar hacía un lugar claro durante meses. Gembe había entrado, paseado por el lugar y robado; provocando una pérdida de 250 millones de dólares y aún no aparecía su nombre por ningún lado.
Mientras tanto, el arrepentimiento y la culpa ya comenzaban a calar en el ladrón informático. Por culpa de él no solo la empresa que admiraba había perdido dinero, también fanáticos de la saga se toparon con la decepción de saber que el videojuego estaba lejos de terminarse. ¿De qué valía la primicia si no era una buena noticia? Para regocijarse en sus habilidades tal vez, pero no más que eso. Podría alardear frente a quién quisiera, porque sabía que el anonimato del mundo virtual lo protegía, lo resguardaba, le ocultaba el rostro y aunque trataba de evitarlo, eso le devolvía más culpa, y de nuevo, el arrepentimiento.
El 15 de Febrero de 2004 Newell recibe un e-mail de parte de “Da Guy” (El tipo) donde éste explicaba ser el responsable de los hechos provocados 5 meses atrás. En un comienzo el gerente dudó de la veracidad, circulaba un mail al que cualquiera podía contactarse. Además, hasta ese momento el FBI seguía sin pistas concretas sobre el hecho, nada parecía cerrar. Era el ladrón que volvía después de haber robado a exponerse y a contar cómo lo había hecho, pero además, adjuntos estaban dos archivos que probaban todo lo que anunciaba el cuerpo del texto. Ambos, según Gabe, pertenecían a una parte restringida de la empresa y nadie podía acceder hasta ese entonces.
“Quería que supieran quién lo había hecho y que mi intención jamás fue que las cosas fuesen como ocurrieron” argumentaba luego el alemán Gembe. Que se tomó el atrevimiento en el comunicado de pedirle empleo al gerente mismo, mientras admitía la culpabilidad por las pérdidas.
Luego de meses tenía la posibilidad de atrapar a quién había ocasionado una revuelta importante, algo que no se vió durante décadas. Era momento de hacer su jugada, Newell se preparaba para derivar el mail a la agencia federal cuando se dio cuenta que podía aprovechar el pedido de trabajo para poder atrapar al ladrón, entonces activo la trampa de manera rápida.
Respondió el e-mail adulando las habilidades del hacker y haciendo referencia a la seguridad de la que prescindía la empresa. Ofreció pactar una serie de entrevistas para luego contratarlo. La primera sería en la ciudad donde recidía Gembe, enviaría un representante para que se reúna con él y luego, la segunda entrevista se haría en Seattle. Ciudad donde se aloja el edificio principal de Valve.
La ingenuidad del joven no le dejó ver las cosas con claridad. Pensaba en que esa era la manera de subsanar los errores, trabajando para la empresa. Pero en realidad, nadie paga con trabajo una equivocación así. Más cuando siendo el culpable, se ocultó durante tanto tiempo. Es una cuestión de orgullo en parte, al dejar expuestas falencias dentro de una empresa como esta. Donde la seguridad informática debería ser impenetrable, es casi un golpe bajo. Porque se descubre el punto débil y no sólo Axel lo golpeó, sino que también lo dejo expuesto al mundo para que otros lo golpeen también.
El representante de la empresa es enviado a conocer al gran ladrón de 15 años. Al verlo en persona se sorprende, es casi irónico. Está en presencia de un adolescente de clase media que desde su habitación causo un gran revuelo al otro lado del Atlántico.
-¿Por qué querés trabajar con nosotros Axel?
-Es una empresa que admiro hace mucho tiempo y además, creo que tengo vocación para esto.
-¿Estarías dispuesto a viajar para una segunda entrevista y si fuese el caso, para trabajar en EEUU?
-Sí, estoy esperando esto hace mucho.
Es una conversación que desvía la atención de Gembe hacía el premio gordo: trabajar en la empresa de sus sueños. Pero en realidad, es el último dato a confirmar. Para ese momento, el representante ya sabía que tenía en frente al culpable, cada paso realizado para sabotear la red y la predisposición para poder llevarlo a tierra norteamericana y apresarlo.
Pasó un mes desde la primer entrevista, Axel contaba los días para volar hacia EEUU pero antes debía enfrentarse con la realidad una vez más. La mañana del 7 de Mayo su casa se ve invadida de policías que a punta de armas buscan su traslado. Ingresan asustando a su padre y a su hermano, las puertas se golpean con violencia. Rodean toda la casa causando un revuelo parecido al que provocaría la presencia de una bomba en un edificio; y una vez que ingresan al cuarto del joven, éste ya se ha encontrado con lo real.
Sabía por qué lo llevaban, volvió el mismo peso que sintió cuando sonaron las alarmas meses atrás, pero ahora simplemente se entrega al destino. La paga cambió y sospecha que sus acciones le valdrán caro. Entonces intenta las últimas jugadas, propias de alguien a quién lo supera su inocencia y falta de experiencia en la vida.
-¿Puedo comer algo antes de marcharnos?
-No hay problema – Dice el oficial a cargo
Toma un cuchillo y corta pan, en ese momento todas las armas de la sala apuntan a su cuerpo. Pero la intención y la tranquilidad de Gembe, la que aún puede conservar apenas, hacen que pueda desayunar antes de ser trasladado.
Su destino parecía ablandarse un poco después de la llegada de la policía. El próximo escenario fue una comisaría local, donde lo interrogaron durante 3 horas. Preguntando sobre los hechos, el mail y botín compartido, irrecuperable a esas alturas. Resulta que el FBI había cedido la custodia del hacker a las autoridades locales, para evitar el enfrentamiento con la justicia norteamericana.
“¿Tienes idea de la suerte que has tenido que te atrapemos antes de subir a ese avión?”
Le había dicho el oficial a cargo de entrevistarlo. Dado la poca cantidad de pruebas y el poco asesoramiento de las entidades con respecto a los delitos informáticos. Todo lo que podían conseguir estaba en la cabeza del joven, era su entrada para saber qué había pasado y debían, al igual que Gembe; dar pasos cuidadosamente para encontrarse con la información.
Además de los hechos, trataron de adjudicarle dos ataques más que sufrieron servidores de otras empresas, lo cual fue negado. A medida que pasaban esas horas, se fue afianzando la relación entre entrevistado y entrevistador. Lo mejor posible dado las circunstancias.
“Creo que fui tan abierto con ellos porque realmente entonces no pensaba que había hecho algo tan malo”.
Cuando hubo terminado el interrogatorio, la policía determinó que no había intensión de fuga y liberó a Gembe hasta que se celebró el juicio. La condición era que debía presentarse 3 veces a la semana durante 3 años, el tiempo que restaba hasta el proceso judicial. Condición que cumplió en respuesta al buen trato recibido y además de poder escaparle al encierro.
Después de 3 años el joven ladrón terminó la escuela, realizó cursos relacionados con la informática e incluso consiguió trabajo en seguridad de redes. Por fin sintió que estaba remendando su vida, la estaba encauzando hacía un destino mejor que aquél que había pintado cuando adolescente.
La sentencia se hizo esperar durante 7 horas. Por un lado estaba Axel con su abogado defensor, reconstruyendo la historia. Ningún representante de Valve se hizo presente ese día. Solamente los abogados de Wall Street Jornal, empresa encargada de la financiación. Querían que el hacker pague por los daños monetarios causados, culpándolo de ser el responsable y la mente detrás de todo lo sucedido.
Al no tener pruebas sobre quién había publicado la copia del juego en la red y solamente, la declaración de Gembe respecto al sabotaje al sistema de la empresa. Sumado todo esto a los pocos casos de delitos informáticos que se conocían hasta entonces, y a que en el momento del juicio el acusado seguía siendo menor de edad. El juez lo sentencia a 2 años de libertad condicional. Valve no pudo recuperar el dinero perdido, el juego fue lanzado a fines del 2004 y recibió buenas críticas, la historia del robo fue un detalle más comparado con las ganancias recibidas. En cuando al ladrón de los 250 millones, luego de eso se dedicó a crear laberintos en vez de sortearlos.
Alexis Becerra.
Relato basado en las siguientes fuentes:
Relato basado en las siguientes fuentes:

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